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Who's your daddy o la vez que Trump se salió con la suya

Por muy diversas razones pareciera que la clase política y un segmento de la sociedad mexicana han perdido la capacidad de analizar e interpretar la realidad que vivimos.

Un ejemplo muy claro de esta situación ha sido el acto al que convocó la Presidencia de México el sábado pasado en Tijuana, para “celebrar” que el gobierno de Estados Unidos hubiese decidido no aplicar aranceles extraordinarios a nuestro país, tal y como lo había advertido, fiel a su estilo, el Presidente Donald Trump.

Debo compartirles que no fui a Tijuana, ni vi la transmisión en vivo el sábado pasado, no lo hice porque no era necesario, porque yo, al igual que millones de mexicanos, decidí continuar mi vida diaria, trabajando, yendo al supermercado o al Oxxo por unas botanas, yendo al cine o compartiendo con la familia, porque definitivamente cualquier cosa suele ser más atractiva que la política.

Pero el domingo, solo para reafirmar lo que ya imaginaba, abrí mi laptop y con mucha paciencia, puse el video de 1 hora y 48 minutos del evento para escuchar y observar los detalles de los discursos.

Sí, creo que se lo han de imaginar… Lo que durante varios días se trató de un tema muy importante de diplomacia internacional entre México y Estados Unidos, paso a ser una especie de guion de novela ochentera de Televisa, una puesta teatral, una parodia de la realidad, un mitin político de barrio, en donde las palabras del Presidente López Obrador se mezclaban con los de la señora de los cocteles de elote o las arengas organizadas para aplaudir o abuchear a los personajes en el escenario.

Mientras observaba los contenidos de los mensajes no pude evitar ponerle pausa al video para ir a YouTube y buscar el trailer de “Armagedon”, ¿la recuerdan?, la película donde Bruce Willis (En este caso Marcelo Ebrard) encabeza un grupo de personas que a petición del Presidente debían salvar al mundo de una lluvia de asteroides (aquí sería de una lluvia de aranceles).

Reconozco que me dieron más ganas de poner la película que de seguir viendo los discursos, pero bueno, regresé al video del evento para comprobar efectivamente que se hablaba de la “delegación mexicana” como si hubieran salvado al mundo, como si hubieran obtenido algo.

Y es que sí, de eso se trataba todo, no de celebrar, sino de tratar de convencernos a millones de personas que se había contenido al poderoso, ambicioso y capitalista gobierno de Estados Unidos encabezado por Trump, algo así como si México hubiera goleado y vencido a Argentina en una final de Copa del Mundo.

La realidad es que Trump siempre tuvo el mando, cada uno de sus movimientos, nada nuevos, funcionaron a la perfección. Nunca tuvieron presión, ni oposición real, no sudaron, solo se mantuvieron en su postura hasta que la delegación mexicana accedió a las peticiones estadounidenses.

Lo que vino después ya fue el maquillaje político, era buscar la manera de decirle a los mexicanos que como país fuimos el “Andy Ruiz” de la política venciendo al gigante Trump. En la realidad el cachanilla Andy Ruiz sí venció a un gigante, pero en la ficción la delegación mexicana no aguantó 3 rounds y tiró la toalla.

¿Pero por qué todo este show? ¿Qué pasará ahora?

Honestamente no se trata de ser la policía de Trump, ni un gobierno disfrazado de "pollero". En toda esta novela el Presidente Trump logró que el Presidente López Obrador y su delegación se convirtieran en los promotores claves de su campaña rumbo a la reelección.

Mediante el acuerdo, Trump le dice al pueblo estadounidense que ha logrado (casi instruido) que México se convierta en tercer país seguro, que refuerce su frontera sur con una guardia nacional (que no está preparada para ello y será insuficiente) y que además las miles de personas que se encuentran en Estados Unidos esperando una respuesta de asilo, ya no le costarán más dólares, porque ahora será el gobierno mexicano el que les brinde asilo, comida, trabajo, etc…. O sea, neta que chinga nos arrimaron.

Por si fuera poco, el Presidente Trump nuevamente indiscreto como le gusta serlo, revela que hubo otros “acuerdos” con México, los cuales luego serán dados a conocer, por lo que en términos de opinión pública puso a parir chayotes otra vez a nuestro país.

¿Qué Estados Unidos se comprometió a qué?... A nada realmente, que no sea en asentir a la distancia el apoyo a Centroamérica (Acuerdo de la CEPAL) y supuestamente al plan de desarrollo del Presidente López Obrador para los mexica… perdón para los centroamericanos, lo cual no plantea ninguna restricción o pena en caso de no hacerlo, porque no hubo compromisos tan específicos.

Lo que pasará es que debemos esperar próximamente un nuevo mensaje en Twitter del Presidente Trump acusando a México de incumplir su parte, generando un nuevo capítulo de varios que habrá en el futuro si México no adopta una postura realmente firme y estratégica ante Estados Unidos, pero sobre todo, sino pone orden en su política interior de seguridad y migración.

¿Quién pagará los platos rotos?

Durante los últimos meses de la administración de Enrique Peña Nieto, el control de migración en la frontera sur fue nulo y se abandonó a los estados y municipios del norte a su suerte con la problemática de las caravanas migrantes, no obstante, desde su triunfo electoral López Obrador se encargó de alentar el flujo migratorio diciendo a los migrantes que México tendría política de puertas abiertas y que hasta empleo les daría.

De manera irresponsable se apoyó con viáticos y transporte a las caravanas migrantes para que lograran llegar a la frontera norte, a sabiendas de que el gobierno de Estados Unidos no los recibiría, ni los recibirá. Los alentaron con engaños hacia un sueño americano del que no formarían parte.

Y es aquí donde el problema recae en ese “México fifí”, el de los que vivimos en el norte, porque no es un asunto de humanidad simplemente, es un asunto de seguridad, de salud pública, de legalidad, y sobre todo, de recursos, para que estás personas migrantes tengan un techo y comida durante su estancia.

En las caravanas vienen personas con ideales justos y es triste saber que en sus lugares de origen no encontraron las condiciones para vivir adecuadamente, pero también vienen personas con antecedentes penales, con enfermedades, con situaciones que requieren ser del conocimiento y atención de las autoridades, porque de no hacerlo afectan a la población que ya vive en la frontera. Se trata de orden, no de “racismo” como alguna persona de manera absurda llegó a insinuarlo.

Miles llegarán de Estados Unidos y se quedarán en nuestra frontera, y lo contrastante de esto, es que, avalado por el gobierno de López Obrador, la mayoría legislativa de su partido, Morena, desapareció para este 2019 todos los recursos que antes se destinaban para apoyo a los migrantes.

Ahora, gracias a Trump, nuestros legisladores tienen dos opciones: legislar y buscar recursos extraordinarios para esa materia, o, simplemente que los estados y municipios del norte se asfixien con esa problemática como ha sido hasta la fecha.

Mientras tanto… Sigamos “celebrando”.