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Tipo de Cambio 16/12/2012 -
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Venta :
13.10

Rendi Chica con grandeza

Entre las múltiples cosas y situaciones con las que me topo a diario, debido a mi trabajo (Que es andar en la calle dando vueltas – no soy uber, aclaro-) comprando materiales, revisando obras, visitando clientes, etc.

Están incluidas también, las cosas cotidianas de rutina como ir a la planchaduría (porque pura madre plancho ropa – aclaré: ropa-), llenar los garrafones de agua, echar gasolina e ir al mandado.

Y en medio de todo eso, constantemente platico con gente nueva, conozco historias o soy testigo de acontecimientos que me nace compartir.

Pues bien, antier conocí a una rendi chica. Desde que pusieron las rendi chicas me llamó mucho la atención el manejo de imagen de las gasolineras en colores rosas y morados y las tres monitas del logotipo muy chulas y uniformadas.

Me pareció feo el “Jingle” lo confieso. Pero ante todo me dieron ganas de ir a “echar” gasolina a esas gasolineras porque atienden mujeres.

He ido varias veces a diferentes, pero no me había dado el tiempo de platicar tipo entrevistadora con alguna de ellas.

Antier, lo hice. Su nombre es Adela, me dijo que podía decirlo.

Adela, le pusieron porque su madre siempre la vio como la Adelita de la revolución (Su cabello lo constata. Es un cabello negro y brillante). Dice que de chica la peinaban de largas trenzas y era la sensación de la escuela. Ella estudió hasta la secundaria.

Sabe leer, sumar y restar. Y para multiplicar y dividir, usa la calculadora (misma que usa con maestría y destreza).

Le pregunté cómo había llegado a este trabajo y cómo se sentía en él.

Me dijo:

-Bueno, antes de contestarte… dime tu nombre.

-Claudia, le respondí.

-Bueno Claudia, verás. Soy mamá soltera de cuatro chamacos de tres diferentes padres. Y ninguno de ellos se hizo cargo de mis criaturas. Llevo trabajando desde los 17 años que tuve a mi primer hijo. He estado en varios trabajos. Le he hecho de todo… menos de “aquellito” (Y se empezó reír), “No vayas a pensar mal de mí”

-¿En qué has trabajado?

-En casas, limpiándolas. En el mercado, empacando. Cuidando chamacos ajenos y lavando ropa ajena. Y hace poco también me contraté para quitar piojos porque hubo como una “contagiadera’ en la ciudad.

-¡Ni me digas! Que ya pasamos por ahí en la primaria. Si te hubiera conocido antes, te hubiera llevado a mis hijos.

-Ja, jajá soy buena en eso. Pues ya de ahí me tuve que poner a buscar algo más en forma porque el mayor de mis hijos va a salir de secundaria y pues yo quiero que se supere y no se quede como yo. Es un varoncito pero quiero que no sea como los desgraciados que escogí. (Hasta eso que sincera la mujer, dijo “Escogí”).

-¿Y pediste chamba acá?

-Una amiga me dijo que estaba bien y ya llevo unos meses. Pero no te creas, los hombres como que piensan que una no sabe o no se da cuenta. Ya ves que luego te andan albureando (Pensé: vivo entre albures) o te hacen menos. Por eso prefiero atender mujeres, aunque también hay señores correctos.

-Me imagino que te pagan bien y que tienes prestaciones.

-Si me pagan regular, pero si tengo prestaciones y las propinas me hacen el día.

(Obviamente me sentí obligada a dejar una buena propina y más después de su tiempo).

No había fila para que no vayan a pensar que estaba quitándole el tiempo. Antier fue domingo y estaba tranquila la gasolinera.

Entre muchas cosas que platicamos en esos minutos; me confesó que no quería tener pareja porque el último hombre la había engañado y le había hecho dos chamacos. Platicamos de los anticonceptivos y ella para mi sorpresa, aún puede concebir.

Ya sabrán mi “perorata” de consejos de chava ruca a una mujer que me supera en experiencia de vida y resolución de broncas. A una mujer que lejos de correr, enfrenta como muchas, la realidad con pasión y trabajo (Como muchos hombres también).

Platicamos hasta de política y del nuevo cambio, mismo que me confiesa ella no está de acuerdo con muchas cosas, como lo de los “ninis” porque me dijo (Y dice con sensatez) que a ella le cuesta mucho trabajo ganarse su dinero. Que no trabaja el que no quiere.

Me dejó muy pensativa al decirme:

“Lo que pasa es que nadie quiere ensuciarse. Muy pocos metemos las manos al aceite y hay muchos que salen estudiados y no se atreven a hacer otra cosa… quieren nomás ser gerentes y cuando tienes necesidad –como decía mi amá- ningún uniforme estorba y ninguna escoba empobrece”

Me quedé con esa frase clavada y tatuada.

Desde ayer he estado pensando en ello. Todos tenemos ideales, pero para ello debemos formarnos y esforzarnos. Dejar de lado la soberbia y el orgullo; sacar la casta y reconocer que todo trabajo es digno (menos “aquellito” como dijo Adela…”me lo dijo Adela ♪♪♪)

Pensé entonces qué había hecho yo aparte de ejercer mi profesión. ¡Y si! La carga hace andar al burro.

No voy a enlistar la cantidad de actividades que he realizado para salir adelante y darles una vida digna a mis hijos. Esa ya es labor de introspección de cada uno.

Me siento satisfecha, me siento motivada con esta pequeña charla que hoy quise compartirles.

Yo vi una Adela encantadora y feliz. Eficiente, agradecida y ella no se dio cuenta pero inspiradora.

Estoy dispuesta a valorar cada día y cada centavo que gano con mi trabajo.

Espero que mis hijos sean personas que valores y que valoren.

Espero que siempre dignifiquemos a los que trabajan y se entregan en cuerpo, alma e ilusiones por sí mismos y los suyos.

Si van a Rendi Chicas, déjenles buena propina porque muy probablemente la de Adela, no sea una historia aislada.

Ps.1. Si fuera rendi chica, entendería los albures y los contestaría con maestría y sutileza.
Ps.2. Adela ya tiene el cabello corto y parece más un principito valiente.
Ps.3. Insisto: Es bueno enseñar a los hijos a echarle gasolina al carro, limpiar el parabrisas y revisar los niveles de agua y aceite. Nomás para que no se les olvide que todos somos iguales…y de paso no sean princesas y princesos, ¿no?
Ps.4. Platicar con quien ejerce un oficio, siempre enriquece el alma.