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Las mujeres machistas

Cada vez que abro twitter, facebook o entro a los links de noticias me encuentro con muchos casos de: Otra mujer desparecida, otra mujer víctima de violación, otro feminicidio.

No sale sobrando decirles cómo se me apachurra la entraña con las estadísticas en ascenso y una sociedad que parece apática. Pero lo que más puede revolverme el ombligo hasta hacerlo irse a la espalda de la impresión: Son los comentarios de muchos hombres, pero tristemente también de muchas mujeres.

Seguramente muchos hemos leído o escuchado comentarios como: “Es que ¿Quién le manda salir sola al antro?, ¿Por qué llevaba shorts con tacones? ¿Para que fue a la fiesta en taxi, sola? ¿Cómo se le ocurrió platicar con alguien?...” y así, por el estilo.

Sumado a ello, los miles de casos que quedan sin resolverse o donde la justicia protege al criminal, liberando al poco tiempo a los agresores u homicidas o bien haciéndoles “El paro” de no pisar baranda sólo porque tienen vara alta o algún apellido que les compra la libertad.

Y si, la libertad de las piernas y la mente enferma. La libertad de las manos dispuestas a llenarse de sangre o arrebatar alientos. La libertad de privar de la libertad… pero nunca y que quede escrito en todas sus letras universales y cósmicas: NUNCA LA LIBERTAD DE SUS ALMAS.

Y aunque hay una lucha que a veces parece sorda ante la autoridad, cada vez somos más quienes alzamos la voz, pero en contrapeso de una balanza que sigue cargada aún hacia el lado de la misoginia, están las otras voces donde hay muchas mujeres solapando las desgracias.

Mujeres que en casa permiten un grito, un insulto y con su ejemplo enseñan a sus hijas que eso es parte de la vida,o bien, a sus hijos que así se trata a las mujeres. Porque por más que digan y renieguen o se quejen de la situación, será el ejemplo el que instruya y no las palabras que se antojan vacías ante la sumisión.

Mujeres que en casa permiten a sus hijos varones tener privilegios por encima de sus hermanas o madres que los atienden como si fueran reyes y que no les inculcan el respeto ni las obligaciones en las tareas de la casa.

Madres que aguantan gritos de sus hijos varones, porque “Pues es el hombrecito de la casa”, madres que condenan a la novia por ser tan libre y si su hijo le pone el cuerno “Pues está bien porque es hombre y los hombres son muy coscolinos”.

Porque queda comprobado en la historia social que ser mujeriego es permitido y le denominan “Cabrón”, pero ser hombreriega (Por ponerle un calificativo) no lo es, y le denominan “Puta” Así con esa crudeza, con todas sus letras y ese dedo inquisidor que todo lo puede y que todo lo juzga.

Mujeres que cuando se enteran de un caso de feminicidio buscan cualquier tipo de justificación para ver porqué es que le pasó eso, pero una justificación donde ella sea el principal motivo de su desgracia y es que seguido escucho que dicen: “Por algo le pasó eso”.

Mujeres que permiten que el marido alce la voz con ira o que llegue “Pedo” y al día siguiente le hagan menudito para curarle la cruda. Mujeres que no salen y ni de chiste llegan borrachas porque seguramente en lugar de menudo, les “Arriman” menuda madriza.

Mujeres que dejan truncados sus sueños profesionales, sus trabajos, su realización personal y convierten en proyecto de vida al “Hombre”. Mujeres que se permiten ser arrebatadas de sus logros.

Y no se confunda con ser ama de casa porque también ser ama de casa es un trabajo de los “Diez mil demonios” y una verdadera “Chinga” pero, aun cuando sea la elección atender al marido o a la familia, nunca pero nunca de los “Nuncas” se debe renunciar a un proyecto propio como tener tiempo para sí misma, asistir a un grupo o clase, aprender arte, deporte, etc. (El proyecto de vida más importante somos nosotros mismos, porque nadie da lo que no tiene).

Mujeres que insultan a otras mujeres y que permiten que enfrente de ellas, les llamen despectivamente o que les alcen la voz.

Mujeres que de novias, permiten que el novio las tenga casi con GPS y que tengan acceso a sus claves de internet, a sus cuentas… perdiendo toda privacidad e intimidad bajo un falso letrero de “Es que nos confiamos todo”

A fin de cuentas: Mujeres machistas.

Mujeres que buscan machos cuando permiten (Aunque en el intelecto la justificación sea otra) ser oprimidas o calladas.

Mujeres machistas porque a menudo con mucha ligereza condenamos a las de nuestro género. Porque se nos hace más fácil no darnos cuenta de la realidad que enfrentarla. Y es mucho menos doloroso condenar a otra que hacerle frente a la batalla de siglos de sumisión y conceptos equivocados del amor y la igualdad.

Es decir, a veces pienso que es porque muy en el interior de cada una de esas mujeres es más fácil decir que la mayoría es así y que no son las únicas, que tener que pararse erguidas cada vez que algo sucede y abogar por un derecho propio o por otra de su género.

Porque callar ha sido parte de la historia y cuando hablamos lejos de reconocernos fuertes y poderosas, nos sentimos vulnerables ante la ley, ante las amenazas por atrevernos, ante el dedo acusador de las otras que prefirieron serle fieles a la historia y no a la justicia. Y nos da miedo que la “Guachuliru y su bola de guachunfrais” nos condenen por activistas y raras.

Porque somos buenas para ver astillas en ojos ajenos pero no la paja en el propio, aunque muy en el fondo sabemos que el estómago nos duele igual cuando sufrimos y la piel no se regocija con un morete. Y que ciertamente no nos gustaría que alguna de nuestras hijas o nosotras mismas formáramos parte de esa estadística donde ya parece que estamos haciendo fila.

En la vuelta de este círculo las mujeres machistas contribuyen a la injusticia.

¿Y tú de qué lado estás?

Ps.1. Seguiré diciendo que no callar es el arma principal para defendernos y exigir nuestros derechos pero rechazo que sea nuestra voz la que condene o juzgue a otras mujeres.
Ps.2. No hay hombre que haga menos a una mujer… esos son machos. Los hombres enaltecen, acompañan, impulsan y nos hacen felices.
Ps.3. Nosotras sabemos si nos ponemos precio o nos valoramos (Dos conceptos muy diferentes).