Clima Mexicali - Isolated Thunderstorms, Min: 29 C, Max: 39 C
Clima Tijuana - Parcialmente Nublado, Min: 18 C, Max: 27 C
Mexicali Centro Autos - 10:00 am PDT30 min, 8 líneas abiertas
Mexicali Centro Peatonal - 10:00 am PDT40 min, 3 líneas abiertas
Mexicali Centro Ready Lane - Update Pending
Mexicali Centro SENTRI - 10:00 am PDT0 min, 2 líneas abiertas
Mexicali II Autos - 10:00 am PDT40 min, 2 líneas abiertas
Mexicali II Peatonal - 10:00 am PDT0 min, 2 líneas abiertas
Mexicali II Ready Lane - 10:00 am PDT15 min, 5 líneas abiertas
Mexicali II SENTRI - 10:00 am PDT0 min, 1 líneas abiertas
Tipo de Cambio 16/12/2012 -
Compra : 12.85 ,
Venta :
13.10

La cultura “light”

Con mucha frecuencia y pesar me topo con comentarios que me dejan helada con respecto a lo permisivos que somos los padres de mi generación, pero de lo que me acabo de enterar y que es en sí ya una problemática actual, me dejó pasmada.

No sé si tenga que ver con un bagaje del cual formo parte, como una generación de personas que por “default” sabíamos que leer e investigar eran las opciones para resolver dudas y hacer los trabajos de la escuela.

Ir a la biblioteca era la opción número dos, después de haber indagado en los libreros de la casa y buscado en las enciclopedias que seguramente casi todos los que tenemos entre 30 y 50 años consultamos: La Enciclopedia Salvat, El Tesoro de la Juventud, La Enciclopedia Universal, etc.

Por “default” también sabíamos y asumíamos que abandonar los estudios no era una opción, pero ¡ni de casualidad! La amenaza constante de “Si no pasas te voy a dejar vendiendo chicles en las esquinas” nos calaba hasta los huesos, pues sabíamos que si eso llegaba a suceder sería casi imposible sobresalir en un mundo que no conocíamos pero que seguramente, debíamos conquistar y en el cual deberíamos de competir con otros.

Pues bien, el tema en cuestión que me deja entre pasmada e indignada (debo confesar) es el hecho de que hoy en día en los padres de hijos que cursan nivel medio (secundaria) existe la opción de darles a escoger si quieren o no quieren seguir con sus estudios.

¿Qué, qué, qué, quéeeee? Así como lo están leyendo. Esto ya es una situación real. Yo tengo un hijo en secundaria y ni por asomo me imagino que le diera siquiera la opción de considerarlo.

No sé a qué responda esta “modita” pero lo cierto, es que, así como el entorno influye en el crecimiento de una planta, de igual manera está influyendo en el desarrollo intelectual, emocional y académico de nuestros hijos.
Y me refiero al entorno en todos los aspectos: El entorno familiar, el social, el político, el cultural, etc.

Hace dos o tres años recuerdo que se puso de moda un video de una muchacha “cachanilla” que desafiante decía que no era necesario cursar la escuela y alegaba contundentemente que los maestros se creen la gran (la palabra con la “v”) y en donde ella preguntaba a los jóvenes: que por qué no empezaban a hacer lo que les diera su “chingada” gana desde ahora en lugar de terminar la secundaria o la prepa o la uni. (Como si realizarse no requiriera de esfuerzos).

Estaba dispuesta a demostrarlo y con ella varios seguidores salieron con su cantaleta digna y notoria de toda falta de madurez.

Pasaron dos años y ahora lanza un video donde dice que antes grababa pura pendejada y que ahora está en un punto de su vida donde está estudiando… Si ¡ESTUDIANDO!

-No cabe duda, que andando en el camino se acomodan las calabazas-

La irreverencia le duró dos años. Y repito lo entiendo de una adolescente, pero de un adulto no.

¿Dónde están los padres? O mejor dicho ¿Dónde tienen la cabeza los padres? ¿Piensan resolverles la vida a sus hijos para siempre? ¿Piensan lanzar al mundo un “bueno para nada” que se sentirá indefenso e incompetente?
Y si es así ¿saben qué?... Que su “bendición” regresará a reclamarles la falta de disciplina porque al final del día, los responsables de su educación son ustedes, somos nosotros.

Quizás arropados bajo el “idealismo” de una política asistencialista, los padres piensen que sus hijos obtendrán becas del gobierno para seguir de “ninis” eternamente. Pero que yo sepa, si nos acordamos de alguna de nuestras consultas en las enciclopedias… Ningún régimen asistencialista ha tenido éxito en la historia.

O quizás, arropados bajo el apellido y las herencias, sustenten que el hijo tiene la vida resuelta. Y si, económicamente, no lo dudo. Pero intelectual y emocionalmente, ¿qué crecimiento y qué aportaciones tiene ese ser?

Imaginen una reunión donde todos dominan temas o al menos conocen y saben algo porque leen, porque estudiaron. ¿Será satisfactorio ser el ignorante de la mesa? ¿Será “cero frustrante” no poder tomar decisiones para salir adelante, resolver conflictos, ayudar a otros a desarrollarse? ¿Suena “padre”? No verdad. A menos que nuestros hijos nos “valgan un reverendo cacahuate” y estemos evadiendo una responsabilidad cobijados en la “falsa confianza” de que ellos pueden decidir por sí solos si continúan o no con sus estudios.

Y digo “falsa” porque perdónenme, pero, a los 15 años tenemos habilidades para decidir qué ropa ponernos o qué nos gusta, pero no para guiarnos como adultos, porque no lo somos.

No podemos tratar a nuestros hijos como adultos sólo porque hablan desafiantes.

La moderación y la prudencia son básicas en esa etapa de formación.

Los límites que establezcamos con ellos son los que les darán la plena confianza. Si los amamos, pongamos límites de comportamiento y responsabilidades (Que conste que no digo que de sueños e ilusiones) Que la mente vuele pero que las manos trabajen, que los sueños sean motivaciones mientras se ejercitan la mente y el espíritu.

Y es que decir un NO a tiempo es indispensable. Si los amamos, pongamos límites. En la medida que lo hacemos generamos un impacto positivo en ellos:

Se sienten protegidos, desarrollan tolerancia a la frustración, valoran lo que tienen, serán menos caprichosos, controlarán sus emociones, no daremos rienda a un manipulador, sabrán esperar, etc.

A veces me pregunto qué pasó con los que ahora somos padres, porque la mayoría (no todos) transitan por la laxitud y la indiferencia.

¿Cómo es que pueden llegar a ser tan insignificantes los logros de nuestros hijos?

Se las dejo de tarea.

Ps.1. Hace unas semanas presencié cómo llegaba una madre exigiendo que le subieran la calificación a su “niña” de 6.5 a 7. La señora energúmena y prepotente, llegó gritando a la sala de maestros. Yo venía saliendo, pensando en las consecuencias que habría de poner en casa para que hubiera un mejor resultado en la siguiente evaluación. Ahí me di cuenta una vez más que los hijos no son soberbios, ni inútiles de nacimiento… Los hacemos así. Esa mujer me lo volvió a dejar en claro.

Ps.2. Para cada “no quiero estudiar” hay solamente una respuesta: “no te estoy dando la opción”

Ps.3. Todos fuimos adolescentes y una que otra “pinteada” se vale, pero de eso a que se te trepen, hay un mundo de diferencia y se llama: “Agarra la onda, ya eres padre de familia, asúmelo y asúmete como tal”

Ps.4. No hay mayor herencia que la educación. Leer evitará que creas que el dinero crece en árboles.

Ps.5. Por cada hijo con el que te comprometes, le brindas una esperanza a la humanidad.

¡Buen día, siempre!