Clima Mexicali - Isolated Thunderstorms, Min: 29 C, Max: 39 C
Clima Tijuana - Parcialmente Nublado, Min: 18 C, Max: 27 C
Mexicali Centro Autos - 10:00 am PDT30 min, 8 líneas abiertas
Mexicali Centro Peatonal - 10:00 am PDT40 min, 3 líneas abiertas
Mexicali Centro Ready Lane - Update Pending
Mexicali Centro SENTRI - 10:00 am PDT0 min, 2 líneas abiertas
Mexicali II Autos - 10:00 am PDT40 min, 2 líneas abiertas
Mexicali II Peatonal - 10:00 am PDT0 min, 2 líneas abiertas
Mexicali II Ready Lane - 10:00 am PDT15 min, 5 líneas abiertas
Mexicali II SENTRI - 10:00 am PDT0 min, 1 líneas abiertas
Tipo de Cambio 16/12/2012 -
Compra : 12.85 ,
Venta :
13.10

¿Complicidad o consecuencias?

Cada vez que perdemos a alguien, como sociedad, nos indigna y conmueve, tal como sucedió con el caso de Genebit (qepd) en días pasados, y del cual me surgen las preguntas:

¿El criminal tendría limites en casa?
¿Es una cuestión de educación o es genético?
¿Qué sentirán los padres del criminal?

Como sobreviviente de un feminicidio, me he preguntado esto una y varias veces.

Es imposible para mí, comprender el funcionamiento de una mente retorcida. Pero si puedo tratar de entender el contexto.

Definitivamente es diferente un crimen al fragor de una pelea, a uno planeado con premeditación, alevosía y ventaja.

Me queda claro que los psicópatas existen y que no tienen remordimientos ni experimentan el arrepentimiento… Pero detrás de ellos hubo una familia, alguien que los formó, alguien que se hizo responsable de su educación.

Si bien, no una familia porque fueron abandonados, pero mínimo hubo una casa hogar, un orfanatorio…Alguien.

Ya alguna vez había escrito sobre las madres alcahuetas y las consecuencias negativas de serlo.

Me he adentrado a fondo en la lectura, buscando testimonios de madres de hijos criminales, y en todos los que he leído hubo siempre una señal, un foco de alerta.

A muchas de esas mamás, les pasó desapercibido o lo minimizaron en su momento y ahora reconocen que aquello, era una señal.

Encontré también testimonios de padres que han educado solos a sus hijos y en la mayoría de los casos, reconocen que buscar el apoyo de una figura maternal durante el proceso de formación de sus hijos, ha sido pieza clave en el éxito de la misma (la tía, la nana, la hermana, la abuela, etc.)

Y es que “Una mujer cría y modela el espíritu, la conducta y la forma de ser de los hijos”, según lo establecen varios expertos en salud mental y comportamiento social.

Me queda claro entonces que, de acuerdo a este punto de vista, la sociedad es o será el resultado (negativo o positivo) de la educación otorgada por una figura materna a los hijos.

Uno de los testimonios que leí, es el de la madre de un hijo de 13 años que asesinó y violó a su propia hermanita de 7 años.

Le preguntaron si se sentía culpable. Su respuesta fue: “Si y no”. Ya que siempre ha asumido la responsabilidad de haber recaído en las drogas y cómo esto pudo haber afectado a su hijo. Sin embargo, también está convencida de que una gran parte que define la personalidad de su hijo, puede ser genético.

Y ahí, viene otra disyuntiva, porque efectivamente está en cada quién tomar cierto camino o decisiones… Todos tenemos esa capacidad.

Todos los caminos conducen a Roma: El contexto en el que se desarrolla una persona influye directamente en su comportamiento.

La presencia de la autoridad amorosa, es determinante en su conducta.

Y aún a sabiendas de que esta lectura nos atañe a padres de familia por igual, hoy lo abordaré desde la importancia de la figura materna condescendiente y permisiva, o bien, con autoridad y límites.

Una madre no puede ser permisiva con sus hijos porque seguramente ellos encontrarán la manera de medir y manipular; está en nuestra naturaleza “irle tanteando el agua a los camotes”. Y si somos madres sin autoridad, definitivamente representaremos un grave problema social.

En aquellos hogares donde el padre incita a su hijo a ser violento, irrespetuoso o machista, si la madre establece un equilibrio y le hace saber a su hijo que eso no es lo correcto… Habrá sembrado una semilla de compasión y comprensión por encima de la violencia.

Las madres no debemos ser machistas y alcahuetas, por el contrario, tenemos la responsabilidad de tener carácter y hacer saber desde chicos a nuestros hijos que toda acción tiene sus consecuencias.
Desde lo elemental: ¡Tiendes la cama! Es decir, cumplir con las reglas de la casa.

Y no hablemos de la adolescencia que es la etapa más voluble y en la que se cuecen en la olla, hormonas y neuronas, ímpetus y demás. Es en este “trance” donde DEBEMOS dejar claro que en la casa hay normas que se deben cumplir y que no siempre existe la democracia como tal.

Es cierto que todos estamos aprendiendo en el camino. Y sí, en muchas ocasiones somos ajenas, ausentes, y nos damos por vencidas dejando que las cosas tomen solas su rumbo, para luego comenzar con las típicas excusas de “Ya estuvo, ya no puedo con este chamaco” “ahí que solo se las averigüe” o “mejor no quiero discutir con él para que no se enoje”

Si eso sucede, entonces, habremos perdido la batalla, y muy probablemente por andar de “buenas gentes”, de “amigas” o “desentendidas”, tendremos hijos delincuentes.

Por otro lado, si estamos presentes notaremos los signos de alerta, y no podremos negar su existencia o hacernos de la vista gorda.

Ir al psicólogo, al psiquiatra, pedir ayuda profesional siempre estará bien. ¡Ya basta de los estigmas! Aceptar y tomar cartas en el asunto nos convierte en una familia amorosa, no en una familia problemática.

Me pregunto una vez más, para cerrar esta introspección del cáncer social que nos ataca:

¿Son los padres de un delincuente, culpables de la conducta de su hijo?

La respuesta, puede variar. Pero en su mayoría, creo que si… y un gran papel lo juega la madre.

Lo cierto es que, si uno de nuestros hijos comete un acto criminal, está en nosotros hacerle asumir sus consecuencias. Desde algo como un robo, una extorsión, un soborno… Esperando que no llegue a ser un homicida o feminicida

“Te quiero hijo, pero reprobaste y esta es la consecuencia” “Te quiero hijo, pero no cumpliste con lo que te dije, y no puedes salir” … Muy probablemente evitará decir un:
“Te quiero hijo, pero hoy te entrego a las autoridades”.

Considero entonces, que toda inconsistencia en nuestro rol para velar por la disciplina y la conducta de nuestros hijos, puede desencadenar en la malformación de un Ser.

¿Y tú eres cómplice o estableces consecuencias?

Ps.1. Abracemos a nuestros hijos, cuantas veces podamos. Besémoslos y condenemos de igual manera sus actos destructivos. Las consecuencias y los límites son nuestros aliados. Nuestro carácter, es nuestra arma de formación.
Ps.2. Se vale ser flexible, no alcahuete. Si reprobó o no hizo la tarea, no es culpa del maestro, por ejemplo.
Ps.3. Lo que vemos hoy en día en nuestra sociedad, tristemente, es la punta del iceberg. El meollo del asunto está en la casa.
Enseñemos a nuestros hijos a ser buenos hermanos, buenos primos, buenos nietos, buenos sobrinos, amigos. No les ensenemos a señalar, criticar y justificar la violencia. Eso de “pégale y enséñales quien es el hombre” … No aplica. No es constructivo.
Ps.4. Hay que apegarnos a nuestra brújula para no perder rumbo (aunque a veces esté canijo). Si notamos algo, actuar a tiempo es “clave”.
Ps.5. Estemos como inspectores atentos, y si vemos que, a pesar de todo, hay algo que no logramos identificar, acudamos con los especialistas. ¡SE VALE PEDIR AYUDA!
¡Se debe pedir ayuda!